Cada Semana Santa es una nueva oportunidad para reflexionar sobre la vida de Cristo, y por supuesto, de nuestro accionar cotidiano respecto al de los semejantes. Cristo vuelto hombre padeció de las cosas que aún hoy padecen los hombres, en su caso, sus últimos días convirtieron esta semana en Santa, momento duros como la conspiración de Sanedrín, ser juzgado en medio de un falso juicio. Frente a sus ojos pudo ver la deslealtad, la insinceridad, en fin, las peores actuaciones humanas, y sin embargo, seguir amándonos y morir por nosotros.
Los que viven la Fe Cristiana y la hacemos guía de acción privada y pública, asumen este tiempo con devoción y recogimiento. Pero también, de optimismo y alegría, la Resurrección de Cristo es momento importante de su vida, regresa nuevamente para quedarse entre nosotros.
No hay sustituto de la religiosidad, ella ordena un estado de cosas que sólo con visión sobrenatural es capaz de conseguir rumbo cierto. Cada hombre que se apoya en el sentimiento y conocimiento de la Fe Cristiana, se hace más completo. Un amigo en una oportunidad me dijo que era ateo, un tiempo después me dio testimonio de haberse hecho creyente, me dijo unas palabras que quiero compartir con ustedes, me dijo: “yo antes era sólo un hombre feliz, ahora soy un hombre completo”. Esa afirmación recalca el sentido profundo de vida que lleva la Fe Cristina. En momento de conflictos, de situaciones complejas, de oscuridad, es que se hace patente la fortaleza de Creer. Pero es también importante, cuando no existen los problemas, allí descubre una fuente de paz y autoconocimiento.
Hay que invertir este tiempo bueno para disfrutar y compartir en familia, Naguanagua espera, con sus Centros Comerciales y sitios de entretenimiento, pero sin olvidar el propósito de la celebración.
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